REFLEXION
Aunque no leo absolutamente todas las columnas que se publican en El Espectador, y seguramente me habré saltado algunas relacionadas con el aborto, creo que es importante hacer una reflexión sobre el debate que se ha venido publicando en éste diario en las últimas semanas.
En primer lugar, ninguna de las columnas parece dar en el clavo sobre las partes clave de la discusión. Por ejemplo, la columna de Nicolás Uribe sobre el aborto es una reflexión absolutamente científica, sin tomar partido, un error desde el primer renglón hasta el último.
Uribe presenta su primera “verdad”. “Para empezar el debate, por ejemplo, los proabortistas deberían reconocer que existe un nuevo ser humano desde el momento de la fertilización y que ello no es producto de la opinión sino de la verdad científica”. Este primer error del señor Uribe, en realidad da en el centro de lo que deberíamos estar debatiendo. Las preguntas a las cuales nos enfrentamos son: desde este punto de vista, cuáles son las características que definen un “ser humano”, cuándo empiezan a aparecer esas características, qué puede decir la ciencia al respecto, también, dónde empieza la vida.
Me llama mucho la atención que en ninguna columna de opinión se debata ninguno de estos puntos. Y que se usen argumentos que develan la ignorancia al respecto. Pareciera prevalecer el orgullo y la necesidad de pronunciarse sobre un tema, a reconocer que no hay experiencia respecto a este tema.
Por ejemplo, Ernesto Yamhure comenta: “¿acaso habita allí una rata que de manera sorprendente el día 120 se convierte en un ser humano?”. Este interrogante evidencia la misma incapacidad de definir de nuevo qué consideramos ser humano y qué no.







